El regalo más valioso que los padres pueden dar a sus hijos, es enseñarles a que desarrollen su mente, acostumbrándoles a que sepan hacer y a que hagan, periódicos exámenes de conciencia, para que evalúen lo que han hecho y lo que no han hecho, pero podrían haber hecho. Así sabrán donde están y hacia donde van.
El examen de conciencia, es una actividad mental, que se debe realizar en la intimidad, muy despacio, con mucha sinceridad y humildad, con gran hondura y extensión, para mirar hacia el interior de la conciencia y ver el comportamiento realizado.
Es una práctica que, siguiendo viejas y sabias costumbres y recomendaciones, lo hacen diariamente muchas personas, bajo aspectos religiosos, económicos, sociales, familiares, deportivos, políticos, etc., para repasar las cosas que han hecho bien, las que han hecho mal y las que no han hecho, pudiendo y debiendo hacerlas. Es una práctica muy usada entre padres de familia, estudiantes, empresarios, deportistas, etc. Aprender del pasado, es la semilla para mejorar el futuro.
El examen de conciencia, es la mejor actividad de control para determinar, si se están cumpliendo los programas personales de comportamiento, crecimiento o formación y de los objetivos o planes de vida propuestos
Con ese análisis en la mente, se puede reaccionar y tomar medidas, para corregir las desviaciones que haya habido y así, mejorar las acciones que nos hayamos propuesto
realizar a plazo corto, medio o largo.
Como continuación al artículo titulado “Conciencia. Lo que los padres deben enseñar a sus hijos sobre esta virtud humana”.
lunes, 17 de agosto de 2009
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